Vivimos en una época en la que todo sucede a gran velocidad. Los estímulos son constantes, los vídeos duran segundos y la información nos llega sin pausa. Como docentes y madres, no podemos evitar hacernos una pregunta:
¿qué está pasando con la atención de nuestros alumnos?
En Active Learning, tras muchas reuniones entre profesoras, todas llegábamos a la misma conclusión: cada vez cuesta más captar y mantener la atención en clase. Y no hablamos solo de los más pequeños; ocurre en todas las edades.
Una crisis de atención silenciosa
Las pantallas forman parte de nuestra vida, y no se trata de demonizarlas. Pero sí de ponerlas en su lugar.
“Las maestras no podemos competir con vídeos de dos minutos llenos de colores y sonidos. A veces, parece que tendríamos que ponernos una nariz de payaso y brilli brilli por todo el cuerpo para captar la atención.”
Y aunque suene en tono de humor, la realidad es que el exceso de estimulación está afectando a la capacidad de concentración, la creatividad y la curiosidad de los niños y adolescentes.
Volver a lo sencillo también enseña
Desde Active Learning queremos invitar a las familias a promover una vida más analógica:
- Leer cuentos juntos.
- Jugar sin pantallas.
- Dejar espacio al aburrimiento.
Porque del aburrimiento nacen las ideas más brillantes y la creatividad más auténtica.
No se trata de eliminar la tecnología, sino de enseñar a convivir con ella de forma equilibrada.
En Active Learning creemos en el equilibrio
Nuestro método combina innovación y tradición: usamos recursos tecnológicos, pero también valoramos el contacto humano, la participación y la imaginación.
Creemos que la atención no se impone, se conquista. Y para eso hacen falta clases vivas, dinámicas y cercanas.
Seguiremos trabajando cada día para que nuestras alumnas y alumnos aprendan inglés de una forma consciente, equilibrada y, sobre todo, feliz.